La mayoría usa mal la almohada (y no se da cuenta)
- 8 abr
- 1 min de lectura
La almohada es uno de los elementos más ignorados del descanso.
Se elige una vez…
y rara vez se vuelve a cuestionar.
Pero no es solo lo que usas. Es cómo lo usas.

Qué suele pasar
Muchas personas apoyan solo la cabeza. El cuello queda en el aire o mal sostenido. Y el cuerpo, durante horas, intenta compensar esa falta de apoyo.
No genera dolor inmediato. Pero sí una tensión acumulada.
Error más común
Colocar la almohada demasiado baja o demasiado atrás.
El resultado:
el cuello no descansa
la postura se desajusta
la musculatura trabaja toda la noche
Dormir así se siente normal…
hasta que deja de serlo.
Cómo debería colocarse
La almohada no es solo para la cabeza.
Debe:
recoger también el cuello
mantener una línea natural con la espalda
evitar inclinaciones forzadas
Es un apoyo continuo, no un punto aislado.
Otro error silencioso
No adaptar la almohada a tu forma de dormir.
No es lo mismo:
dormir boca arriba
dormir de lado
Cada postura cambia el tipo de apoyo necesario.

Por eso CORE no busca una única forma perfecta.
Está pensada para adaptarse de forma simple,
permitiendo ajustar la altura y el apoyo sin complicaciones.
Sin rituales. Sin esfuerzo.




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